20 de abril de 2015

¿Quieres salir de la autocompasión y el victimismo?. PARTE I.


Las dificultades de la vida están para que aprendamos de ellas, no para que nos hundamos en estados negativos.



“Pobre de mí, lo que sufro, nadie me quiere, no puedo, mi vida es muy dura”. Y ahí sigo, ahí me quedo, en la autocompasión. Me convierto en una víctima de lo que me rodea, de la crisis, de lo que mis padres me hicieron, de cómo es mi hijo, de la sociedad, etc. Así entro en un círculo vicioso muy destructivo y peligroso.




El sentirnos víctima nos paraliza, no podemos actuar, la víctima no puede hacer nada, porque los otros son responsables de lo que me pasa, son las causas de mis desgracias. En su rol de víctima, la persona siempre está centrada en observar los aspectos negativos de cada hecho que acontece.

No me quieren          No me llaman
No me abrazan         No me contratan

Pobrecito de mí, tengo tan mala suerte.

¿Y a quién quieres tú? Empieza a querer y notarás como brota el amor hacia ti.


¿Y a quién llamas tú? Empieza a llamar y comprobarás la de respuestas positivas que tienes. Actúa, no te quejes.

¿Y a quién abrazas tú? Comienza tú primero, sé responsable de tu vida, hay muchas personas deseando abrazar y que responderán muy favorablemente a tus abrazos.



¿Qué haces por encontrar trabajo? Inténtalo una y mil veces, no sacarás nada positivo de ir de víctima.

Recuerdo que después de cortar con mi pareja me encontraba en muchas ocasiones en la autocompasión, me sentía sólo y que nadie se preocupaba por mí, por mi sufrimiento. Me recluía en mi soledad y esperaba a que los demás se diesen cuenta y me viniesen a rescatar y a salvar, llenándome de resentimiento. Sin embargo, cada vez que dejaba esa actitud de víctima y me hacía responsable de mi vida y de mis necesidades y pedía ayuda o llamaba a personas cercanas para quedar, la respuesta era extraordinariamente positiva, estando esas personas totalmente accesibles para encontrarnos y estar junto a mí y me daba cuenta una vez más de que yo mismo me estaba creando mi aislamiento y soledad. Cuando me hacía cargo de mi responsabilidad me sentía mucho más fuerte, con más energía, más alegre, más conectado con los demás, con mayor autoestima.

Imaginemos que Pedro y Andrés llegan a la falda de la montaña, Pedro comienza a quejarse de por qué tiene que subir esa montaña, de la mala suerte que tiene siempre en la vida, de que la culpa es de su pareja que no ha llevado el coche y del sol que calienta mucho. Mientras tanto Andrés, con esfuerzo y dificultades, ha conseguido llegar a lo alto de la cima, lleno de energía positiva, con la satisfacción de haberlo conseguido, viendo un paisaje majestuoso. Pedro sigue quejándose y echando las culpas, lleno de negatividad, generando por tanto nueva negatividad para el futuro.

Yo soy responsable de mi vida, de lo que me ocurre. Yo con mis actos, con mis pensamientos, estoy creando mi vida segundo a segundo.

La autocompasión se acompaña de rabia, impotencia, es destructiva. No sabes si quieres vengarte del otro o de ti. Rabia porque me están haciendo sufrir.
Me regodeo en un sufrimiento que es auto creado y destructivo. Pero yo no quiero salir de ahí, quiero seguir sufriendo. Me machaco yo y al otro.


¿Por qué no quieres salir de ahí?¿Qué beneficios sacas de la autocompasión y de ser víctima?


Pues sí, podemos encontrar algunos beneficios:

- Con la autocompasión tengo algo que me hace mejor que nadie, sufro más que nadie. Voy de víctima para ser importante.
- Al ser víctima no soy responsable de mi vida, yo no puedo hacer nada, la causa de mi sufrimiento está en los demás.
- El ser víctima me ayuda a sobrellevar mi baja autoestima, porque soy importante cuando sufro.
- Cuando soy víctima tengo licencia para sufrir.

La autocompasión encierra varios peligros: socava la confianza en sí mismo, conduce a la soledad y al aislamiento del resto de las personas. Facilita el inmovilismo y la falta de creatividad. No nos permite analizar la vida desde sus múltiples perspectivas por lo que nos cerrará muchos caminos hacia el éxito.



ACTIVIDAD 8:

Observa cada vez que estás entrando en la autocompasión y el victimismo; queja, pensamientos negativos, echar la culpa a los demás y a las circunstancias, aislamiento, inmovilismo, etc. Para empezar simplemente obsérvalo, sin juzgarlo, con una actitud de acogerlo sin rechazarlo. Pregúntate ¿Por qué no quiero salir de aquí?¿Qué beneficios saco de la autocompasión y de ser víctima?.

Por ahora sólo obsérvalo y está atento/a a la próxima entrada de mi blog titulada: ¿Quieres salir de la autocompasión y el victimismo? PARTE II. Donde podrás encontrar un corto interesantísimo sobre el tema y una nueva actividad.

Espero tus comentarios. ¿Cómo consigues salir tú de la autocompasión y el victimismo?



No hay comentarios:

Publicar un comentario