2 de septiembre de 2014

¿La mente me dice la verdad?

Autor/a
La mente me puede decir “tú no vales”, “come más chocolate”, “quédate durmiendo hasta las 14:00”, “emborráchate”, puede que la mente también me envíe a la vez mensajes contrarios “ya te has vuelto a emborrachar, eres malo”, “si comes te pondrás como una gorda fofa”, …

Como podemos observar si nos creemos lo que nos dice la mente mal nos va a ir, la mente en muchísimas ocasiones no nos dice la verdad.

La mente juzga, especula, compara, se queja, revive el pasado, imagina el futuro. En muchas ocasiones se convierte en un torturador en nuestra cabeza que nos ataca y castiga, agotando nuestra energía vital. El problema llega cuando nos identificamos con ella y acabamos creyéndonos que somos nuestra mente.

La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente, sin embargo, si se usa incorrectamente se vuelve muy destructivo.

Cuando la mente te usa a ti, y crees que tú eres tu mente comienza el engaño. Imagina que vas a casa por la noche, las calles están solitarias, la mente comienza a tener pensamientos de posibles peligros, empieza a imaginar que te encontrarás con alguien que te hará daño, tus emociones comienzan a cambiar, lo que afecta a todo tu cuerpo. Tu mente se ha apoderado de ti, y tú eres su esclavo.

¿Cómo podrías liberarte?

La libertad comienza cuando te das cuenta que tú no eres tu mente, cuando comienzas a ser el observador sin identificarte con los pensamientos. Observo como mi mente me dice que no valgo, o que me coma todo el chocolate, lo observo sin juzgar y decido si quiero hacerle caso o no. “Te observo, quéjate todo lo que quieras, pero ahora soy yo el que decido”

El siguiente vídeo del programa redes nos ayuda a comprender esta idea.





ACTIVIDAD 5

Desde este momento y durante los próximos 3 días comienza a escuchar tan frecuentemente como puedas la voz que habla dentro de tu cabeza, prestando especial atención a cualquier patrón de pensamiento repetitivo. Escucha imparcialmente, sin juzgar.

La voz está ahí, yo estoy aquí observándola. El observador surge de más allá de la mente. De este modo el pensamiento pierde su poder sobre ti y se disuelve rápidamente, ya no te identificas con tu mente.


Recuerda que cuando hablamos de mente también hablamos de emociones, la emoción es la reacción del cuerpo a la mente. Por lo que observar nuestras emociones es tan importante como observar nuestros pensamientos.

Si quieres profundizar en este tema te recomiendo que leas el libro "El Poder del Ahora" de Eckhart Tolle.





No hay comentarios:

Publicar un comentario