10 de diciembre de 2014

Confianza

 La confianza tiene un precio. ¿Estás dispuest@ a pagarlo?
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Son las 23:30 de la noche, estoy sólo en casa, vivo sólo. La ventana que da a mi terraza



y la puerta se podrían abrir fácilmente desde afuera, en algunas ocasiones incluso se me olvida cerrarlas con llave. Si alguien se lo propone podría acceder a la terraza. Yo confío en que esta noche voy a estar tranquilo, a dormir plácidamente. Sé que esta noche podrían pasar millones de cosas desagradables, pero de qué me sirve ponerme en lo peor, de qué me sirve desconfiar.



En las relaciones personales también hay riesgos, sé que están ahí, pero me gusta centrarme en la confianza en el otro, si tengo confianza mi cuerpo lo agradece, estoy poniendo las condiciones para que lo que suceda sea más positivo; sí, sé que me pueden engañar, que me pueden robar, que me voy a morir. Pero mientras vivo quiero confiar. No quiere decir que no ponga límites, que con ciertas personas tome mis precauciones, quiero ser confiado, no ingenuo. ¿Qué le pasa a mi cuerpo cuando confía?¿a mi mente, a mi corazón, a mis células?¿qué le pasa cuando no confío? Obsérvalo y luego decide hacia donde quieres ir, hacia la confianza o la desconfianza.

 

Recuerdo una época difícil en mi vida, una época en la que toqué mi debilidad más profunda y alguien me acompañó, creyó en mí, me escuchó sin darme consejos, simplemente estuvo ahí, aceptando, acompañándome en mi propia transformación y confío en mí y confío en el proceso transformador que estaba ocurriendo, y no buscó controlar o modificar ese proceso. ¿Cuánto eres capaz de creer en el otro, de confiar en que todas las respuestas están en el interior de la persona?¿cuánto eres capaz de confiar en tus alumn@s, en tus hij@s, en las personas a las que acompañas?¿Cuánto eres capaz de confiar en los procesos naturales y transformadores de la vida?¿Cuánto eres capaz de confiar en el proceso que hará que el gusano se convierta en mariposa? 



Cuando yo confío en alguien estoy siendo generoso, le estoy dando un regalo. Estoy siendo capaz de asumir el riesgo y asumir una posición vulnerable. Me pueden traicionar, puede que no salga bien, ahí es donde está la generosidad y el regalo. Cuando yo confío facilito el desarrollo personal de esa persona y me acerco a ella.



Para que puedas entender mejor que es la confianza y sus beneficios te dejo los siguientes enlaces:


ACTIVIDAD 6
Cuando te encuentres en un camino en el campo, en una calle solitaria, para y observa, escucha, cierra los ojos y comienza a caminar, confía en que tus pasos te guían por el buen camino; cuando lo necesites abre los ojos, respira, siéntete, vuelve a cerrar los ojos y camina de nuevo confiando. Repítelo las veces que necesites. 

Te propongo que a continuación, en los comentarios, sugieras otros ejercicios de confianza que podamos practicar.

6 comentarios:

  1. Nunca había pensado que confiar es ser generoso con el otro, que es un regalo que facilita su propio desarrollo. Muy interesante, cambia mi óptica de control sobre mis hijos.

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  2. Creo que cuando yo te acepto estoy facilitando que tú te aceptes, cuando yo confío en ti estoy facilitando que tú confíes en ti.

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  3. Enhorabuena por el blog Jorge!!
    Soy una gran seguidora tuya ;-)
    Paula

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  4. Muy bueno el ejercicio de confianza que propones. Lo pienso poner en práctica pronto y seguir leyendo tu blog.
    Luis Miguel

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  5. Gracias Luis Miguel, Ya he estado mirando tu blog y me ha gustado, muy buena guía para estar en el presente.

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